¡Esto tenía que ser una broma! Gabriel se casará y yo ni enterada estaba.
—Madre, ¿qué carajos es esto? —no pienso escuchar esto.
—Si me disculpan, debo irme.
Escucho cómo Gabriel dice mi nombre, pero yo decido hacerme la loca, que no escuché. Me sentía demasiado incómoda y con una sensación extraña en el pecho.
Al llegar a la oficina, Aleja ya se encontraba revisando los diseños y, al verme, me sonríe.
—¿Por qué tardaste tanto? —me acerco a ella y le dejo un beso en la mejilla.
—Gabriel acaba