Bruno temblaba de rabia.
Su mirada se movió—del teléfono destrozado… a Adriel… y finalmente se clavó en Daniela.
Por un momento, casi se estremeció bajo la mirada asesina en sus ojos.
Pero se mantuvo firme.
“Tú,” comenzó Bruno, la voz temblando de furia. “Eres tú otra vez. Me quitaste mi empresa, ni