En el momento en que esas palabras salieron de la boca de Jimena, la sorpresa en el rostro de Daniela desapareció, reemplazada por algo mucho más sereno.
Ya no había miedo en sus ojos, solo certeza.
Aquel cambio tan repentino tomó a Jimena por sorpresa.
Frunció el ceño casi imperceptiblemente antes