Las cosas prohibidas siempre le habían sabido dulces a Daniela.
El primer sorbo de vino que robó de la bodega de su padre cuando era adolescente, la emoción de escaparse después del toque de queda, las llamadas telefónicas secretas a altas horas de la noche con Bruno Rojas cuando aún era lo suficientemente joven como para creer que el amor era algo sencillo y sin complicaciones.
Las cosas prohibidas eran emocionantes. Adictivas.
Pero esto... esto era algo completamente diferente.
Estar allí tum