Por un segundo suspendido, el mundo se redujo solo a ellos tres.
Alejandro, Sebastian y ella misma.
El supermercado a su alrededor se desvaneció en un borrón de colores apagados y sonidos lejanos. Todo lo que Daniela podía oír era el frenético golpeteo de su propio corazón contra sus costillas.
¿Alejandro era el padre del niño?
¿Tenía un hijo?
¡Ella había tenido una aventura de una noche con un padre!
El pensamiento la golpeó con la fuerza de un impacto físico, tan repentino y tan impactante qu