―No lo he visto, lo siento. ―El hombre la miró pesaroso, aquella mujer se está ahogando con su propio llanto y el temor que hay en sus ojos es doloroso hasta para quien la mira.
―¿Dónde estás, Vidar? ―Se llevó las manos a la cabeza, ¿Acaso ellos se lo llevaron? ¿Han secuestrado a su niño? Ese pensamiento la aterró mucho más, pero lo descartó, ellos jamás la hubieran dejado libre. ―¿Ha visto a este niño? ―Le pregunto ahora a otra mujer y la respuesta fue igual, nadie había visto a un niño tan l