―Gracias, esposa. ―Eir rodó los ojos y Ariana sonrió.
―¿De verdad le hicieron eso a la profesora? ―Ariana miró a los adultos y al verlos asentir miró a su niño. ―Vaya, estar juntos no solo los fortalece… ―Suspiró. ―Son un peligro.
―Sí, nadie más que yo te puede asegurar eso. ―Apolo no se quedó callado. ―Un día de estos harán que me maten.
―Lo siento. ―Ariana tapó su boca, ella no debería estar tan relajada y carcajeando con ellos, seguramente están siendo buenos solo por la presencia de los n