―Bien, mamá, estaré ahí a las diecinueve horas y prometo ser ese angelito que tú aseguras soy. ―Bromeó. ―Ahora por favor, dile a mi padre que deje de llamar y tú haz lo mismo, debo trabajar. ―La mujer le tiró cuantos besos pudo y Vidar colgó antes de que comenzara con sus mimos.
Mirando el móvil algo en él se removió, se alejó de su madre cuando asesinó a la de Eir, él se sentía culpable siempre que su madre era buena con él porque recordaba el dolor en la mirada de Eir el día en el que sucedió