―Buenos días… ―El doctor saludó animadamente al entrar en la habitación de Eir. ―¿Cómo están todos por acá?
―Un poco mimada. ―Respondió Eir riendo. ―Tengo dos amigos realmente locos, ¿Puede usted creerlo?
―¿Yo loco? ¡Jamás! ―Apolo la miró con reproche. ―Solo estoy cuidando de mi amiga y mi sobrino, ¿Qué de malo tiene eso?
―Y se hace el héroe. ―Jessi rodó los ojos. ―Dígame doctor, ¿Cómo están Eir y el bebé? ―El hombre sin perder la sonrisa, se acercó un poco más.
―Ya ha pasado una semana y l