Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando los dos se miran a los ojos, aquellos ojos grises se pierden en la oscuridad de ese azul lleno de deseo, mientras Giselle mete sus manos entre la piel y la tela de la ropa que cubre a Max.
Lo baja hasta donde puede, mira aquel pene que se irgue orgulloso y se pasa la lengua por los labios en un acto reflejo producto de lo que puede hacer con él. Max se baja de la cama para quitarse el resto de la ropa, mientras ella se deshace de la blusa rasgada y el brasier.
Max







