Mundo ficciónIniciar sesiónComo toda mujer que sabe lo que no quiere y que no sabe lo que quiere, Giselle se mira al espejo, se sonríe como si fuera la personificación de Maléfica y sale a su habitación taconeando con decisión, contoneando las caderas como si fuera una top model y rogando que no le dé por llorar cuando lo vea.
Se lo imagina ojeroso, demacrado por el rompimiento, también se imagina que en cuanto la vea con aquel vestido rojo ceñido







