Tras el incidente con la mujer del local nocturno las cosas se mantuvieron muy calmadas durante los siguientes días. Pero lo mejor de toda aquella noche fue lo ocurrido con los medio de comunicación.
Y es que ninguno se enteró.
Giselle se encargó de manejar esa situación de raíz, no dio la oportunidad de que nadie grabara a Max al salir, cubriéndole el rostro y haciendo que en el hospital firmaran un acuerdo de confidencialidad.
Por supuesto, Max no sabía nada de eso, así que se sentía extraño