75 - No hoy, señor.
ROMAN.
El vestíbulo estaba tranquilo, iluminado suavemente por la luz dorada de las lámparas de pared. Me encontraba sentado en uno de los sillones, esperando la llegada de mí pajarilla. Había una expectativa palpable en el aire, un nerviosismo que no podía ocultar. La puerta de la entrada se abrió y, al verla aparecer, mi corazón dio un vuelco.
Dani entró al vestíbulo con una sonrisa que iluminaba todo a su alrededor. Sus ojos brillaban con esa chispa especial que siempre me había atraído, y s