Capítulo treinta y dos. Insinuaciones y picardía
Rosa María
Levanta las cejas con asombro y aprieta los labios como si se sintiera incomodo por algo, respira profundo y niega con la cabeza al tiempo que baja la mirada, decepcionado, contrariado; es una especie de expresión malhumorada con desilusión que no entiendo. Su vista vuelve a mí, directo a mis ojos como taladrándome y sonríe.
— Realmente no confías en nadie ¿eh? — su pregunta aclara mis dudas, sin embargo, su expresión sigue siendo enigmática, plana e impenetrable, decido quedarme ca