Capítulo nueve. Lios por placer
Mike Sterling
— ¡Qué imbécil! Mike deja de meterte en aguas profundas porque no sabes nadar – me recrimino en voz alta con las manos en la cabeza, no dejo de pensar en esa mujer.
Y ahora debo sacar de donde sea un gato para que Sheila lo lleve a consulta.
— ¡No, de ninguna manera! no me agradan los gatos — debo lograr que lleve el gato ya que me avergüenza el hecho de haber llamado solo porque sí.
— ¡Cariño por favor! seré tu esclavo — me observa con interés, ya tengo su atención y eso me da ve