Capítulo diez. Soluciones a la mano
Mike Sterling.
Después de haber lidiado casi toda la tarde con esa mujer exasperante y sus insinuaciones, me dirijo a casa relativamente temprano ya que a las siete y treinta debo pasar por Anya para cenar, no recuerdo si dejé comida en el tazón de Max y eso quiere decir que: debo prepararme para un desastre en la cocina.
Mi Golden Retriever es mi amigo, compañero y confidente, lo amo más que a nadie, pero es un revoltoso y cuando tiene hambre se come y destruye todo lo que encuentra. Estaciono