Capítulo once. Mudanza
Rosa María
— ¡Oh Dios Lester Farrow te amo! — Caspian arruga la cara frente a mi declaración — ¿Sabes qué? me siento en este momento muy excitada y me encantaría... — recibo un golpe en la cabeza con la almohada de plumas que lanza mi amigo — ¡Hey eso dolió! — le lanzo malos ojos y salgo de la cama para poder platicar con Lester.
— ¡Dios mío, princesa no puedes decirme esas cosas! no mientras aún me encuentro en la casa con mi mujer e hijos — es un amor ¿no creen?
— ¡Y no te he dicho todo amor!