Inicio / Romance / Una Millonaria Revoltosa / Capítulo cuatro: Desconcertado
Capítulo cuatro: Desconcertado

Mike Sterling

¡Qué belleza de mujer!

¿Será natural toda? «¡Por favor, Mike!», me recrimino mentalmente. ¿Qué pensamientos son esos? ¡Qué chismoso! Creo que soy hombre muerto; mi novia psicópata va a asesinarme, pero esta mujer tiene un cuerpo de infarto y un rostro precioso. Toda es bella: el cabello, las piernas, el… ¡Dios, qué desastre! Si Anya llega en este momento, me castra por comerme con los ojos a esa mujer. Debo tranquilizarme ya, porque el pantalón se ajusta de manera incómoda en estos casos.

Esta mañana, cuando llamé a mi amigo Caspian, no pensé nunca en venir aquí; aparte de las circunstancias que me lo impidieron, no tuve jamás la intención. Es que, ¿un centro de belleza? ¡Por favor! Yo siempre estoy ocupado, pero ¡hoy es diferente! Esta mujer puede levantar el ánimo de cualquier hombre con esas… ¡Mike Sterling, deja de mirar las tetas de esa mujer! Me detendrán por acosador si se da cuenta. Mi teléfono suena y trato infructuosamente de mirar al remitente, pero no puedo despegar los ojos de esos labios gruesos y carnosos que invitan a morderlos.

—¡Sterling! —contesto y el receptor emite un jadeo conocido. ¡Me lleva la m****a!

—Maiky, ¿dónde estás y con quién? —en algún momento le reclamaré ese horroroso apelativo, pero en este momento estoy al filo de la muerte ya que la distracción fue de niveles elípticos y ni siquiera reconocí el sonido del teléfono—. ¡Respóndeme! —escucho un sollozo detrás del auricular y puse los ojos en blanco.

Decidí salir de allí para poder concentrarme en la llamada de mi… novia. Aún no sé cómo me metí en este lío, pero debo retrasar el compromiso, la boda y todo el problema que viene con ello.

—¿Amor? ¡Lo siento, soy un tonto! Es que te vine a apartar la cita con el estilista y, esperándote, saqué mi tableta para trabajar —a Dios gracias, mi maletín siempre va conmigo a todas partes.

Sollozos, silencio y más sollozos. Miro al cielo y me pregunto por qué es tan malcriada y si yo tengo culpa de ello.

—¿Una cita de belleza para mí? —su voz aniñada me hace sonreír.

—¡Sí, nena! Por lo del cumpleaños de tu mamá —escucho un grito conocido y sonrío nuevamente.

—¡Ooooohhh, cielo, gracias, gracias! Te compensaré bien, eres el mejor ¡te amo! ¿Dónde estás? —luego de la destrucción instantánea que sufrió mi tímpano a causa de los gritos, dicto la dirección para que su gorila la traiga hasta acá.

Escolta que yo pago, por cierto; esto por orden de su padre, ya que soy abogado penalista y fiscal de distrito —ruedo los ojos—. Él dice que estoy en peligro todo el tiempo a causa de mi trabajo.

Ingreso de nuevo a la peluquería y me encuentro con unos ojos preciosos color caramelo que hace un rato —cuando yo babeaba como un perro— estaban oscuros porque, aunque sea muy controlada, ella es mujer y yo ¡soy atractivo! ¿Qué edad tendrá?

Es mayor, se le nota la madurez; sin embargo, se ve perfecta y representa unos treinta y seis años a lo sumo. Siento una mano pequeña y delicada en la mía y al girar me encuentro con los ojos verdes, escrutadores y desconfiados de mi novia. Sonrío lo más dulce e inocente que puedo sin dejarla actuar, dándole un arrebatador beso de bienvenida que espero borre todo rastro de recelo o sospecha.

Acepta y devuelve la acción frotándose descaradamente para sentir si me encuentro excitado o no. De ser así, buscaría a la chica hasta el fin del mundo y la destruiría por las redes… sí, bueno, ya sucedió y ¡créanme, no fue agradable! Esta chica es un demonio para cuidarme; se vuelve un monstruo de celos y rabia, arremetiendo contra cualquiera que la haga sentir vulnerable ante mis sentimientos. ¡Es una chica tóxica en toda su extensión!

¡Pero yo no soy un ángel!

—¡Mmmmm, rico ese beso! —expresa sonriente, pero aún no he salido ileso. Se encuentra monitoreando el sitio a placer para reconocer en él los posibles peligros. Sonrío.

—Solo para ti —susurro en su oído y se derrite—. ¿Qué tal la mañana? —hace un puchero; conozco todos sus trucos. Deja de lado los celos ya que la necesidad de comprar algo, lo que sea, es mayor.

—¡Aburrida porque papi no me deja dormir contigo! —río sin pudor a causa de su voz aniñada y me mira ofendida—. ¡Eres malo! Ya no voy a hacerte cositas ricas en ya sabes dónde… —arrugo el entrecejo y ahora quien ríe es ella.

—¡No es justo! Es tu padre quien no te deja dormir conmigo, no yo —beso su nariz y coloco la mejilla en lo alto de su cabeza dorada.

—¡Cierto! Y ahora, ¿con quién es mi cita? ¡No puedo esperar! —da saltitos y ruedo los ojos de nuevo.

—¡Ah, claro, vamos! —respiro profundo y camino detrás de ella para entrar al fulano atelier de belleza y tener fuerzas para poder soportar lo que hace en mí esa mujer.

—¡Sr. Sterling! Pensé que se habían marchado —¡es hermosa!—. ¡Pasen adelante! Los amigos de Caspian también son los míos —Anya se siente como la reina del lugar y yo descanso un poco de su actitud posesiva.

¡Qué incómodo!

—Srta. Hernández, ¡ella es mi novia Anya! —agradezco al cielo que mi voz salió firme y segura.

—¡Encantada, preciosa! —su expresión cálida pasó en un nanosegundo a completamente plástica y artificial.

¡Asombroso!

Ambas representan un peligro para la otra y, sin embargo, se toleran, haciendo el ritual ridículo del grito ahogado, besos en el aire y saltitos con aplausos. Pongo los ojos en blanco y doy un paso atrás.

—¡Amor! ¿A dónde vas? ¡Quédate conmigo! —hizo un pequeño berrinche con pataleo, gracioso para otros mas no para mí.

—¡Amor, es que yo…!

—¡Cielo… preciosa! —Rosa María llama su atención—. ¿Quieres que te diga un secreto? —Anya la mira atenta pero desconfiada—. Los chicos se aburren donde nosotras nos divertimos.

La observa seria y, cuando consigue procesar sus palabras, abre mucho los ojos y sonríe ampliamente. Se gira y salta a mis brazos. No pude evitar mirarla con ojos dulces y tiernos porque ella es como una niña a pesar de su edad.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP