Capítulo 70 ¡No te escondas!
Leónidas se agarró la cabeza con desesperación. Su corazón sufría. Aún no podía hablar de Graciela. El dolor por su muerte prematura seguía allí en su corazón. La consideraba su única familia y sabía que debía ver a los niños del mismo modo que a ella, pero el peso de los recuerdos aún era demasiado grande para ponerlo en palabras.
De pronto sintió hambre, no había comido bien el día de hoy. Las reuniones fueron interminables.
Hubo un leve toque en la puerta, y esta