Capítulo 111 No quiero que sufras
Leónidas agarró el brazo de Ariana, ignorando su resistencia.
No le resultaba sorprendente que ella se sintiera confusa con respecto a lo que deseaba de ella, pues él mismo ni siquiera lo sabía ya.
—He dicho que hablemos, Ariana. No me obligues a repetirlo frente a él —sentenció con una frialdad que ocultaba su desesperación.
«Vete al diablo», pronunció Ariana para sus adentros mientras se llenaba de indignación. Cualquier intento por justificarse a esas alturas