Capítulo 136 No es mi hijo
Sus ojos, antes cálidos, se transformaron en dos pozos de una frialdad absoluta.
Un temblor de rabia contenida recorrió su mandíbula, pero su voz permaneció en un tono de calma aterradora.
Cerró el puño con tal fuerza que sintió el crujir de sus propios huesos, un dolor que no era nada comparado con el desprecio que le quemaba el pecho.
He sido un maldito estúpido. Esta mujer se ha burlado de mí como le dio la gana. Y yo… la metí en mi casa al lado de los niños, de Ar