Capítulo 105 La Ariana que me gusta
Leónidas se pasó una mano por el rostro, frustrado, despojándose por un segundo de esa máscara de frialdad que siempre llevaba. No esperaba que la honestidad de Ariana fuera su mayor castigo.
—Basta de quitarme puntos —soltó él—. ¿Crees que ha sido fácil para mí? Dijiste que nunca te mentí —admitió él con la voz ronca—. Pero me mentí a mí mismo. Creí que podía continuar con mi vida, simplemente dándoles a los niños una madre y un hogar como si fuera una trans