Capítulo 34 Eres el cazador o la cena
—No le estoy pidiendo nada y no sé a qué se refiere, recuerde la condición que le puse, debe tratarme bien, los niños no pueden ser testigos de dos adultos maltratándose —respondió Ariana con altivez, aunque su voz sonaba ahogada
La sonrisa de Leónidas se escuchó con un sonido seco y peligroso que le heló la sangre. Sin decir más, la agarró del brazo, ignorando las miradas curiosas de los niños.
Él avanzaba con paso implacable y Ariana, simplemente, intenta