Capítulo 134 Ella no es nadie
Se escucharon unos pasos. La enfermera quiso advertirle, pero Talina, en un estado de obvia agitación, siguió golpeando todo lo que encontraba a su paso mientras maldecía. Las lágrimas, fruto de una rabia incontenible, seguían surcando sus mejillas.
—De nada ha valido todo lo que he hecho... Él me ignora e ignora al niño —sollozó con amargura.
Al dar media vuelta, se quedó petrificada. Leónidas estaba allí, de pie, con la mano de Ariana entrelazada con la suya. Amb