Capítulo 89 El sacrificio de Daniela
—No me pasó nada —insistió Ariana, tratando de estabilizar su voz mientras limpiaba las lágrimas de los pequeños—. Ese hombre es mi padre… solo estaba desesperado. No pasa nada, tranquilos los dos. Los amo.
Se detuvo frente a Elías, tomándolo por los hombros con firmeza.
—Elías, te lo repito: nunca te expongas de nuevo al peligro.
—Tenía que defenderte —respondió el niño, con una chispa de determinación que recordó a Ariana la terquedad de los Celis.
—No, si