—Oh, qué emocionante, todos preocupados por la pequeña Mía. ¿No es adorable? Pero lamento informarles que están un poco tarde para la fiesta y ni siquiera están bien vestidos.
Damien gruñó con frustración, pero Dereck le hizo un gesto para que se calmara. Pablo se apartó de la pared, caminando hacia ellos con pasos lentos y provocativos.
—¿Qué hicieron con ella? —exigió saber Damien, su mandíbula estaba apretada.
Pablo alzó las cejas en falso asombro y se llevó una mano al pecho.
—¿Qué hice yo?