Mía se despertó la mañana siguiente con una sensación renovada. Abrió los ojos con lentitud y se vio envuelta en las sábanas de la habitación de hotel entretanto miraba hacia la ventana. Los recuerdos lujuriosos de la noche anterior azotaron su mente, las caricias de Dereck todavía estaban impregnadas en su piel, al igual que su delicioso aroma cítrico. Ahora su piel ya no solo tenía ese olor a lavanda y chocolate, pues se había mezclado con el de él.
Suspiró y sintió cómo su piel se erizaba, c