—Yo sí puedo matarte demonía —Él lanza un puñetazo y yo lo hago también, nuestros puños chocan los dos retrocedemos hacia atrás. —Vaya que eres fuerte demonía —Me abalanzó sobre él y doy golpe tras golpe cada uno de ellos provocan ondas.
Seguimos con nuestra lucha de golpes, le doy un golpe en la cien que lo hace retroceder, su lobo toma un color de ojos muy diferente, su iris de un color y su pupila de otro color, y su esclerótica está en negro.
Uno; dos; tres guantazos tire seguido uno le d