Capítulo 33. Yo te recuerdo
Aisha le dio acceso a su cuello rompiendo un poco la tela de su atuendo y el instinto animal de Leonid brilló en sus ojos e hizo emerger sus dientes caninos y olvidó su delicadeza y caballerosidad, pero ahora era consciente y estaba sincronizado con Akron.
Leonid la mordió en el lugar donde estaban sus dientes marcados, una vez más, perforando con delicadeza su carne.
Aisha se permitió abrazarlo como quería que él la abrazara.
Leonid la oyó recitar:
—La unión es una sola, desde est