Capítulo 15. Paciencia
Aisha abrió los ojos y vio un bosque nevado, escuchó un río muy cerca y entendió que estaba muy lejos de su cuerpo.
No podía creer lo que ocurría.
— ¿Dónde estoy? —Volteó a todas partes buscando a Leonid.
— ¡Aisha! ¿Qué haces aquí?
Aisha sonrió y corrió a los brazos de su madre.
— ¿Eres tú mamá? ¡Cómo es posible! No tienes maldición, tu piel está bien.
—Cielo, hija mía, estamos en El Rumbex, el más allá de los hechiceros.
—Entonces quiere decir, ¿acaso morí?
Aisha revi