Una tenue calma se deslizó en el terreno, se mezcló con el aliento emanado por ambos contendientes. La humedad ambiental hizo visibles aquellas respiraciones, el vaho salía de las bocas con una frecuencia casi constante, pues aquella templanza no era más que una ilusión, un engañoso anuncio de la violencia que estaba a punto de estallar.
—Sabía que no tardarías en aparecer, Gratter —entonces lanzó al animal que tenía apretado entre sus dedos con tanta fuerza que llegó hasta los pies de la imp