Capítulo 7
Rosie apareció en el pasillo con una bandeja en las manos, trayendo té y galletas.
— ¿Estás peleando con tus propios pensamientos otra vez? — preguntó con una sonrisa de medio lado, colocando la bandeja sobre la mesita junto al sofá.
— ¿Yo? Imagínate… solo estoy… procesando las cosas — disimuló, pero su tono nervioso la delataba.
— Ya veo — Rosie arqueó una ceja. — ¿Y «las cosas» tienen nombre?
Ísis cruzó los brazos, mirando hacia el enorme ventanal que daba al jardín.
— Bueno… Tiene