Capítulo 43
Leon miró el reloj en su muñeca y se dio cuenta de que ya casi era la hora del almuerzo.
Tomó el último documento para revisarlo y firmarlo cuando oyó que la puerta se abría y se cerraba inmediatamente después. Frunció el ceño; nadie entraba en su oficina sin ser anunciado, mucho menos sin tocar.
Se preparaba para reprender a quien fuera. Su mirada se apartó del papel y se posó en un par de zapatos caros, de tacón alto y punta fina. Subió lentamente la vista por las piernas expuesta