Capítulo 118

Capítulo 118

Horas después, Victoria colgó el móvil y se quedó parada frente a la ventana. La lluvia fina que caía parecía reflejar exactamente lo que sentía: un frío constante, insistente, que no se iba.

Detrás de ella, el hombre calvo permanecía en silencio. Ya había aprendido, de la forma más dura, que cuando Victoria se quedaba así era mejor no abrir la boca.

Alguien abrió la puerta y entró. Una joven de veintidós años, con el cabello castaño largo cayéndole sobre los hombros y un rostro bo
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