Eva North
Solo fui a casa a colocarme mi armadura, tomé mi daga de plata y el carcaj con mis flechas y mi arco.
Debía recorrer una larga distancia para poder llegar a la casa de la hechicera que conocía. Un par de horas en la dirección correcta y estaría entrando en sus territorios sin que me diera cuenta.
Iba armada porque tenía que alejarme demasiado de la manada y conociendo la ruta que debía tomar, habían muchos peligros con los que podría encontrarme a esas altas horas de la noche.
Pero