Eva North
No podía saber qué horas eran porque no había forma de que lo supiera, ni relojes análogos ni digitales y había pasado la noche siendo iluminada por velas porque en la casa no había electricidad.
Lo que sí sabia era que estaba temprano, porque los rayos del sol ni siquiera entraban por la ventana como habían hecho el día anterior. Hoy aun no aparecían, lo que quería decir que aun no amanecía.
Pero unos toques en la puerta me hicieron lanzarme de la cama y correr hacia ella para abrirl