Eva North
Habíamos corrido por lo que parecían ser horas hasta que Liam estuvo lo suficientemente cansado como para dejarse caer en la tierra conmigo encima.
Hacía mucho frío y la madrugada comenzaba a acabarse, pero su pelaje me protegía un poco del frío y me daba el calor que necesitaba ya que su temperatura era demasiado alta.
Por eso yo hubiese muerto en aquella mazmorra mientras que uno de su especie hubiese resistido.
—Pasaste la manada hace horas, Liam, no creas que no me he dado cuenta