Mundo de ficçãoIniciar sessãoCELESTE CÁRDENAS
—Necesito hilo nylon, una jeringa, unas pinzas y algo de yodo —dijo Zarco sentado en una de las sillas del pequeño comedor.—Te desapareces y cuando regresas, tienes una rajada en la panza y las tripas de fuera. —La sangre me ponía de nervios. Rebusqué entre los cajones de mi costura y el botiquín de primeros auxilios, encontrando todo lo que pedía.—¿Siempre eres así de exagerada? —preguntó con una sonrisa cansada y después de una gran pausa, c






