OSCURIDAD EN EL CORAZÓN. Capítulo 10: Una pasión incontrolable
CELESTE CÁRDENAS
—Creo que lo mejor será esperar a que baje un poco la lluvia —dijo Zarco detrás de mí.
Ir de la caballería hacia la casa era un trecho largo y la lluvia arreciaba con fuerza, renuente a dejarnos salir o tal vez solo era la excusa perfecta para estar a solas más tiempo. Cuando giré hacia él, ya se había quitado la playera y me veía con esos profundos ojos.
—Deberías quitarte el vestido o te vas a resfriar —agregó, intimidándome.
—¿Estás hablando en serio? —Quise dudar de