Mundo de ficçãoIniciar sessãoCELESTE CÁRDENAS
Esa noche por fin convencí a Zarco de que durmiera conmigo en la misma cama. Comprendí su miedo, pero en verdad deseaba ayudarlo, y tal y como lo hice la noche anterior, lo arropé contra mi pecho, dejando que mi corazón lo arrullara y espantara esas pesadillas que lo atormentaban.—Te levantaste temprano… —dijo tallándose el rostro mientras yo terminaba de arreglarme.—Más bien, tú te quedaste dormido —contesté sentándome en el borde de la cama






