ISABELLA RODRÍGUEZ
Era curioso ver como todo ardía desde lejos. Gabriel había desaparecido por completo, en cambio Daniel estaba en el ojo del huracán. Su boda con Celeste era casi un hecho y los rumores decían que su abuelo ya había corregido por fin el testamento.
La vida en Milán era pacífica y parecía que aquí no había causado eco todas esas controversias que venía arrastrando y que acabaron con mi carrera. De momento Yola hacía milagros para vender mis canciones y conseguirme pequeñas p