Cuando las puertas del ascensor se abren, Ethan le da el pase a Anthony para que abandone primero el ascensor y luego los tres caminan hacia la oficina de Kate. Por supuesto, Ethan sin soltar ni un sólo momento a su mujer porque sabe que en cuanto lo haga, ese hombre no perderá la oportunidad para acercársele como si fuera una garrapata.
—Muy bien, señor DeMarco, empieza a correr su tiempo —le dice ella una vez que han entrado a la oficina y que Ethan cierra la puerta. Ella continúa su camino