Farid.
INCIERTO.
Unas horas antes…
Me deslicé al castillo en horas de la madrugada mientras sentía la adrenalina correr por mis venas.
Desde hace tiempo dejé de ser cuerdo, y dejé que mis pensamientos gobernaran para darle rienda suelta a mi corazón desembocado, que no dejaba de latir por Alana.
Me escabullí entre los pasillos, y antes de pasar a mi habitación, me detuve frente a la biblioteca principal del palacio.
No sé por qué a estas horas de la madrugada mis pies se giraron para esa direcc