Alana.
CELOS.
Me subí al auto con el príncipe, y esta vez llevaba un vestido suelto de flores, que, de alguna forma, hacía ver mis piernas largas y esbeltas, mientras coloqué unas sandalias medianas, que pude llevar con facilidad en esta ocasión.
Farid se me quedó mirando por más tiempo cuando me senté en su frente dentro de aquella limusina, y parpadeando varias veces se giró a este nuevo hombre que lo acompañaba esta vez.
—Samir… ve adelante con el chofer… —el militar lo miró con el ceño f