Se trataba de una dama que al fin lo amaba y no porque fuera empresario, millonario, CEO de al menos diez compañías directas y tres indirectas, dueño de cuatro propiedades, con tres carreras universitarias, poliglota con un coeficiente intelectual de ciento cuarenta solo seis puntos menos que el de Albert Einstein. No, ella ama eso que nunca le mostro a nadie, ella ama al Harry que es realmente, ese que va develando con cada detalle, con cada beso.
Ese niño de corazón grande que se encuentra es