(…) Mansión del millonario.
El tiempo se estancó en este lugar, los días no tenían color y la comida dejo de tener el gusto que siempre tenía, las emociones que habían regresado de forma frenética se fueron todas detrás de Lindsay y al parecer no querían volver. Toda la rutina que representaba ser el mismo en este momento le parecía vacía y plagada de tantas tonterías que no podía creer que hubiese vivido así por tanto tiempo.
Ya le era imposible levantarse a las tres de la mañana para ir al gi