Lorenzo
—Y ya puedes irte, no necesito ayuda. Menos la tuya, madre —espeto enfadado porque parece que algo parecido el Karma me persigue.
Lease bien que el karma es mi madre.
—Deja la ridiculez, Lorenzo Fernández. Sabes bien que soy excelente para acallar escándalos, de no ser así ya tu padre no fuese el hombre respetable de negocios dueño de un emporio —se queja.
¿Recuerdan el cuento de Blanca Nieves y la bruja mala?
Pues mi madre puede ser la bruja: hermosa, sofisticada. Pero muy, muy mala. No