CAPITULO 58
Dicho eso último Imery se fue dejando a Juriania tan roja del enojo con una expresión de loca ansiosa de golpear a alguien.
Una vez que Imery se fue, Juriania agarró un florero decorativo que había cerca y lo lanzó contra el suelo.
— ¡Maldita perra engreída! ¿Cree que puede contra mi? ¿Cree que es más que yo? ¡Ella es falsa! ¡Ella ni siquiera es una Reina para que sea tan altanera! No es más que una extranjera que está engañando a mi hermano por qué le pagarán por ello… Pero Darié