CAPITULO 59
Darién se quedó un instante serio para después reírse a carcajadas sintiendo un enorme alivió en su interior.
— ¡No te rías! ¡Hablo en serio! Tengo curiosidad y quiero saberlo. — Decía ella haciendo puchero.
— No lo se, no me habría dado cuenta si no lo mencionas.
— ¿Seguro que no me estás mintiéndo por qué es en realidad algo vergonzoso de decir?
— ¿Por qué sería vergonzoso? — Dijo Darién.
— No lo se… — Contesto Imery.
El la acercó hacía su cuerpo abrazándola.
— Mejor durm