ISABELLE
Oí cómo se abría la puerta principal y sentí cómo mi corazón latía cada vez más rápido y fuerte, tan fuerte que estaba segura de que quien acababa de entrar podía oírlo.
No debía dejar que me pillaran en la habitación de una casa en la que entraba por segunda vez.
«¿Era su novia?», pensé por un momento mientras volvía sobre mis pasos hacia la cocina, fingiendo ir a buscar un vaso de agua.
Suspiré cuando el agua fría tocó mi garganta, calmando la ansiedad que se agitaba en mi interior